sábado, 7 de diciembre de 2013

"Los tres cerditos"

        Había una vez tres cerditos que eran hermanos y vivían en el campo. Un día el cerdito mayor observó que se acercaba el invierno y que necesitaban una casa para protegerse del  frío.

      El cerdito mayor reunió ladrillos, cemento y tejas y empezó a trabajar, mientras sus hermanos bailaban y jugaban.

      El invierno llegó y el cerdito mayor recomendó a sus hermanos que dejaran de jugar y que se construyeran una casa.

      El cerdito pequeño empezó a recoger paja y, rápidamente, se construyó una preciosa casita de paja y volvió a jugar en el campo.

      El cerdito mediano buscó por el bosque troncos de árbol y ramas y, en un abrir y cerrar de ojos, construyó una casa de madera y volvió a jugar.

      Pasado unos días, el cerdito mayor  terminó por fin la construcción de su resistente casa de ladrillos.

      Una mañana, el lobo se dirigió a la casita de paja para comerse a un cerdito.

-¡Pum, pum!- llamó-. Déjame entrar, cerdito.

-¡Vete de aquí, en mi casa no entrarás!

-Pues soplaré y soplaré y la casa tiraré.

      El lobo dio un gran soplido y la casita de paja salió volando por los aires. El cerdito corrió a refugiarse a la casa de madera de su hermano mediano.

      De pronto, llamaron a la puerta:

-¡Pum, pum! Soy el lobo, ¡déjame entrar!

-¡Ja, ja, ja!- rieron los cerditos- aquí no entrarás.

-Ya lo verán, soplaré y soplaré y la casa tiraré.

      El lobo sopló y sopló hasta que derribó la casa. Los cerditos corrieron a refugiarse a la casa de ladrillos de su hermano mayor.

De pronto, llamaron a la puerta.

-¡Pum, pum! Soy el lobo, ¡déjame entrar!

-Ni lo sueñes, ¡en mi casa no entrarás!-

- Soplaré y soplaré y la casa tiraré.

      El lobo lo intentó pero no lo consiguió. Por fin, se le ocurrió que podía trepar el tejado y bajar por la chimenea. Así lo hizo, sin darse cuenta de que el fuego estaba encendido. Su larga cola empezó a arder y el lobo, dando grandes aullidos, corrió y corrió hasta el río para apagar el fuego.

      Los tres cerditos se quedaron tranquilos y contentos y decidieron vivir los tres juntos en la casa de ladrillos.

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